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domingo, 7 de octubre de 2012

EL PODER DE UNA PROMESA.



Selección de Zambia.



Allá por el año 1988 en los Juegos Olímpicos, una desconocida selección africana sorprendió a propios y a extraños cuando de forma sorprendente, barrió con una de las grandes favoritas, Italia. A la cual ganó por 4 a 0. En ese equipo destacaba un jugador por encima de todos, Kalusha Bwalya, autor de tres de los goles del partido. A raíz de este resultado, la gente comenzó a situar a Zambia en el mapa. Hasta el mismísimo Leo Beenhakker dijo: "No debe de haber demasiadas cosas que ver en Zambia. Bueno sí, Kalusha Bwalya".

Años después esta selección ya importante en el panorama mundial, jugaba un partido importante que les daría la clasificación para el mundial de USA´94. Su máxima estrella Bwalya se encontraba lesionado y no podía jugar dicho encuentro, sin embargo, quiso viajar con el equipo. Pero había un gran problema, sobretodo económico. Y para ahorrar gastos, la federación de Zambia le negó el viaje, creando esto un conflicto interno, por el cual casi llega a las manos con su entrenador. En la medianoche del 28 de abril de 1993, el avión de las fuerzas aéreas que transportaba a la selección se precipitó al vacío, provocando la muerte de 30 personas: 24 futbolistas y 6 miembros del cuerpo técnico. Kalusha entró en estado de shock, una lesión le había salvado la vida, pero había perdido a todos sus compañeros para siempre. Destrozado por la irreparable pérdida de sus amigos, visitó la tumba de cada uno de ellos y les hizo una promesa: "Ha muerto una Zambia, pero está por llegar una nueva Zambia"

Aquel equipo habría escrito una bonita historia en el panorama futbolístico, pero lo truncó el accidente. Ahora había que colocar unos nuevos cimientos. 




Kalusha visitando las tumbas de sus compañeros.



Sin prisas, pero sin pausas comenzó a reconstruir su selección, contó con la ayuda de su hermano Johnson, y otros futbolistas que ejercían fuera de Zambia. Continúo con su buen hacer haciendo goles en la liga mexicana, hasta que se retiró y pasó a se entrenador también en dicho país. Posteriormente fue nombrado seleccionador del país. A pesar de no lograr clasificarse para Alemania 2006, viajó como embajador de su país para encontrar patrocinadores. Y se empeñó en hacer un último servicio a su país, desde el sillón de la presidencia de la Federación de Zambia. ¿El objetivo? Dejar el pabellón alto en la copa de Africa que se iba a disputar en Guinea Ecuatorial y Gabón, el sitio maldito donde se produjo el accidente. No entraban entre las favoritas, y menos aún estando presente las potencias de Ghana y Costa de Marfil.

Contra todo pronóstico se plantan en la final ante la selección de Los elefantes (Costa de Marfil) y aunque son dominados claramente por estos, no llegan a materializar ninguna de sus oportunidades. Ya avanzado el partido cometen un claro penalty y el encargado de tirarlo es su máxima estrella, Didier Drogbá. Pero cuando chutó el balón incomprensiblemente cogió la dirección en la cual se encontraban los espíritus de los difuntos jugadores de Zambia...el cielo. Y llegamos a la tanda de penaltys. El peso de la responsabilidad hizo mella en la selección favorita y sus futbolistas importantes fallaron desde los once metros, (Kolo Touré, Gervinho) y Zambia se proclamó por primera vez en su historia CAMPEONA DE AFRICA.




Kalusha Bwalya había cumplido su promesa de hacer una Zambia grande.



Diecinueve años después de llorar la muerte de la generación más grande de su historia, Zambia derramaba lágrimas de felicidad. Kalusha Bwalya el delantero que había escapado de las garras de la muerte al no subir a aquel avión, había cumplido su promesa como Presidente de la Federación.




La selección de Zambia hace una ofrenda floral en el lugar del accidente después de proclamarse campeona.




sábado, 9 de junio de 2012

LOS BUSBY BABES.


Manchester United formación de 1958.



La peor noticia de la semana ha sido el repentino fallecimiento del entrenador Manuel Preciado a los 54 años de edad. Días antes se ha recordado también los 19 años del terrible accidente de Petrovic y me ha venido a la memoria una tragedia que voy a compartir con los seguidores de mi blog, el desastre aéreo de Múnich.

El 6 de febrero de 1958 el equipo de fútbol del Manchester United regresaba de jugar un partido de la Copa de Europa ante el Estrella Roja de Belgrado en Yugoslavia. Ahora les esperaba el Milán en semifinales. Tuvieron que parar a repostar el avión en el aeropuerto de la ciudad alemana y debido a las  malas condiciones climatológicas el avión no hizo un despegue a la velocidad adecuada y terminó estrellándose contra un camión de combustible y posteriormente contra una casa. Como resultado, murieron 21 personas,  entre ellas 7 futbolistas de la primera plantilla, Duncan Edwards de 21 años murió días después al no poder superar las heridas producidas en dicho accidente. Dos futbolistas más tuvieron que abandonar la práctica del fútbol por no recuperarse totalmente para la práctica del fútbol.


Los 8 futbolistas fallecidos en el accidente.

Los ‘Bussy Babes’ malogrados
Jones

Mediocentro de 24 años. Empedernido y bonachón fumador en pipa. Su viuda dio a luz tres meses después del accidente.

Colman

Interior diestro. Tenía 21 años, el más joven que pereció en el desastre. Apodado caderas de serpiente, tras popularizar un complicado regate.

Taylor

Delantero centro, 25 años. Su traspaso, del Burnley, le costó al United 30.000 libras de la época. Era implacable por arriba.

Edwards

El más talentoso, líder del equipo. Con él, se dijo entonces, Inglaterra habría ganado el Mundial 58.

Pegg

Extremo zurdo. Hijo de un minero de Yorkshire, de 22 años. Estaba destinado a suceder a Finney en la selección inglesa.

Whelan

Delantero. Murió a los 23 años y era irlandés, católico devoto. Sus últimas palabras: “Si es el final, estoy preparado”. 

Byrne

28 años. Defensa que antes jugó de extremo zurdo. Su hijo Roger, recogepelotas en Old Trafford, nació ocho meses más tarde.

Bent

Defensa reserva de 26 años. Fue padre de una niña sólo cuatro meses después de su muerte.“





 La conmoción deportiva fue extraordinaria en el mundo entero, ya que el Manchester era el equipo que dominaba el fútbol inglés en esos momentos, Campeón de liga en las temporadas 1956, 1957 y Campeón de la Supercopa de Inglaterra en los mismos años, y aunque el Real Madrid era el dueño de la Copa de Europa, se presentaba el equipo inglés con una nueva generación de futbolistas para plantarles cara...los llamaban los Busby Babes, los niños de Matt Busby.


Estado del avión después del accidente.

Se tuvo que reconstruir sobre la marcha un equipo de circunstancias para acabar el campeonato. Las bajas eran muy sensibles, medio equipo había fallecido y habían varios heridos en el hospital, entre los que se encontraba la figura alrededor de la cual levantarían al nuevo Manchester United...Bobby Charlton. El cual debido al estrés de dicho accidente sufrió una alopecia prematura a los 21 años.


Bobby Charlton recuperándose en el hospital.


Old Trafford dispone de un reloj que marca la fecha, hora y lugar donde tuvo lugar el accidente aéreo.




El 6 de febrero del 2008, 50 años después del fatal siniestro, se homenajeó a las víctimas del equipo.



La cadena BBC recreará el accidente de 1958.


Pero no me gustaría terminar el artículo de forma triste y melancólica. Le costó Dios y ayuda, pero los ingleses volvieron a armar un buen equipo alrededor de Bobby Charlton y años después no solo consiguieron volver a repetir como campeones de Inglaterra en los años 1965 y 1967, sino que por fin 10 años después de aquel fatídico 6 de febrero de 1958...se proclamaron Campeones de Europa al ganar al Benfica por 4-1 con dos goles de Sir Bobby Charlton. La historia se lo debía.







viernes, 23 de marzo de 2012

LA TRAGEDIA DE SUPERGA.

    Mira que ya tengo mis años viendo fútbol, escuchando partidos, leyendo entrevistas y siempre hay un tema que nunca pasa de moda, ¿quién es el mejor equipo de todos los tiempos? y ¿quién es el mejor jugador de la historia?



    A mi personalmente estas preguntas me parecen absurdas. Se podrá decir que equipo o que jugador ha ganado más títulos o ha coleccionado más récords, pero jamás quien ha sido mejor que quien, ¿por qué? Porque son épocas y fútbol distintos. No se jugaba igual en los 50 que en los 80 o en los 90 y mucho menos en la actualidad. Los marcajes han cambiado, los espacios, la presión, hasta las reglas han sido modificadas para que el espectáculo siga resplandeciendo. Por citar algo, los delanteros de hoy tienen la ventaja de que el portero no la pueda coger con las manos si el balón viene de un compañero, a lo largo de una temporada este simple hecho cuesta muchos goles por malas decisiones de los arqueros o pases comprometidos de los defensas. Y es un solo dato. Tampoco podemos comparar los campos de antaño con las alfombras en las cuales se juega hoy. Y si ya entramos en los complementos, la diferencia es abismal. Comparar las botas de Di Stefano o Pelé, con las que utilizan Messi o Cristiano, es como comparar a Dios con Falete.





     Hoy me he decidido a rescatar una de esas historias poco conocidas para muchos, acerca de un muy conocido equipo italiano, que no pasa precisamente por su mejor momento...el Torino. El Torino Calcio era uno de los mejores equipos del mundo en la década de los 40. Consiguió ganar 5 Scudettos de forma consecutiva entre los años 42-49 (por motivos de la segunda guerra mundial no se disputaron dos temporadas), el nivel de sus jugadores era tal, que de los 11 que formaban la selección italiana, 10 pertenecían a dicho equipo.



     Por tal motivo, muchos clubes los contrataban para jugar partidos amistosos. Precisamente el Benfica los había contratado y cuando regresaban a Italia, hicieron previamente escala en Barcelona, donde se bajó la estrella húngara Ladislao Kubala. Aquel 4 de mayo de 1949 era un día muy nubloso en Turín y esto dificultó la vista al piloto mientras se acercaba al aeropuerto de Caselle. El avión se estrelló contra uno de los muros de la Basílica de Superga, 18 jugadores del equipo fallecieron a parte de otras personas.



 La tragedia tuvo mucha repercusión mediática en Italia, se calcula que un millón de personas acudieron a despedir a los fallecidos.



 

   Cuando se produjo el accidente, el Torino marchaba líder en la clasificación a falta de cuatro partidos para terminar la liga y se adoptó la decisión de proclamarlo campeón, lo que suponía su quinto título consecutivo. Se vio obligado a jugar los últimos partidos de la liga con los jugadores juveniles. Lo mismo hicieron sus rivales Génova, Palermo, Sampdoria y Florentina. Se solidarizaron así con el Grande Torino.






Lápida en homenaje a la plantilla del Torino que falleció el 4 de mayo de1949.